Marco Aurelio, el emperador estoico

Hoy aprendo un poco más sobre Marco Aurelio, emperador romano y uno de los máximos exponentes del estoicismo.

Hoy vengo a hablaros de Marco Aurelio, el emperador filósofo. La verdad es que hacía tiempo que quería animarme a investigar sobre él, concretamente sobre su vida. Durante los últimos años, cada vez se escucha más hablar sobre el estoicismo, una filosofía y, ahora también, un estilo de vida. Conocía a Marco Aurelio por sus Meditaciones, seguramente una de las obras más famosas de este género. Sin embargo, sabía poco sobre el contexto histórico de su vida, más allá de que había sido un emperador romano.

Como hay dos aspectos de su vida fundamentales, he querido dividir el artículo en las dos facetas: la de emperador y la de filósofo. Vamos allá.

Juventud y formación Marco Aurelio

Soy de los que se deja lo mejor para el final, y como en el caso de Marco Aurelio lo que más me fascina es el referente que fue para el estoicismo, vamos a empezar por su faceta de emperador. Esto es importante, porque ante todo, es lo que fue: un emperador de Roma. Pero empecemos por el principio.

Marco Aurelio procedía de una familia que se había asentado en la provincia de Hispania Baética, concretamente de la zona donde hoy se encuentra Córdoba. Su padre murió cuando Marco Aurelio tenía solo tres años, y su tutela pasaría a manos de sus abuelos.

Aunque no hay muchos detalles sobre su juventud, lo más probable es que fuera educado de acuerdo con las costumbres patricias de la época, aprendiendo griego, latín, oratoria, retórica y, casi con seguridad, también en las corrientes filosóficas. Por sus prácticas, es muy probable que la rama filosófica que más lo impresionó fuera el cinismo, un enfoque que buscaba la sencillez de la vida y huía de la ostentación.

Marco Aurelio el Emperador

Nos encontramos a mitad del siglo II d.C (del año 100 al 199, especifico porque a mí siempre me cuesta), bajo el gobierno del Emperador Adriano. Ya por ese entonces, Marco Aurelio llamó la atención del mismo Emperador que cariñosamente lo llamaba el «verissimus», por la gran honestidad que destilaba el joven. Adriano nombró primero como sucesor a Lucio Ceyonio Cómodo, marido de Faustina, tía de Marco Aurelio. Sin embargo, este murió antes de ocupar el poder, y Adriano tuvo que nombrar a un nuevo sucesor, Aurelio Antonino, con una condición: debía adoptar a Marco Aurelio y a Lucio Vero (hijo de Lucio Cayonio Cómodo) como sus hijos y sucesores.

Así, en marzo del año 161, tras la muerte de Antonino, Marco Aurelio fue nombrado nuevo emperador de Roma, a sus cuarenta años de edad. Eso sí, pese al mito, sus años de reinado no fueron fáciles.

El reinado de Marco Aurelio se caracterizó por las guerras, las crisis e incluso las pandemias. Tuvo que combatir a los partos en Armenia, donde Lucio Vero combatió. También en las fronteras del Danubio, en las provincias de Retia, Nórica y Panonia, donde, de nuevo, los dos emperadores tuvieron que acudir para frenar el avance de los bárbaros (Lucio morirá aquí). Pero las guerras no fueron lo único. Su reinado tuvo que afrontar también una grave peste que asoló toda Italia, con la consecuente crisis económica que supuso.

Marco Aurelio acabó sus días en la ya mencionada frontera del Danubio, en el 180, probablemente de peste, combatiendo a los bárbaros que atacaban el imperio, y escribiendo la que sería su obra más importante: sus Meditaciones.

Marco Aurelio, el Estoico

Vayamos ahora la faceta que le daría la fama de filósofo, su relación con el estoicismo. Como hemos dicho, durante su formación se vio muy influenciado por la corriente filosófica de los cínicos, pero no fueron los únicos. A través de uno de sus maestros, Quinto Junio Rústico, Marco Aurelio conoció y estudió las obras de Epicteto, uno de los referentes de la escuela estoica.

Antes de seguir, creo que es importante que quede claro en qué consistía la filosofía estoica:

¿Qué es el Estoicismo?

El estoicismo es una filosofía basada en la ética y la lógica del hombre como razón fundamental de ser. Esta doctrina se basaba en el dominio y control de las emociones, pasiones, pero también del carácter y el comportamiento, usando la razón y el coraje como base de nuestro comportamiento. El objetivo es alcanzar la eudaimonía (la felicidad) y la sabiduría para poder aceptar todos los aspectos de la vida con templanza, sin sucumbir al placer o al dolor.

Una de las premisas que más se citan, y que también practicó y promulgó el emperador, fue: «no puedes controlar lo que pasa a tu alrededor, pero sí lo que piensas sobre lo que pasa».

Sigamos.

Las Meditaciones

En sus últimos años de vida, concretamente durante sus campañas contra los Bárbaros en la frontera del Danubio, el emperador escribió el que sería su mayor legado, sus Meditaciones. Se trata de un compendio de 12 tomos donde M. Aurelio se hablaba a sí mismo, una serie de reflexiones sobre el arte de vivir una buena vida, guiada por principios, valores y virtudes.

Aunque seguramente no fue su intención, estas Meditaciones se convirtieron en uno de los grandes libros del Estoicismo, una obra de referencia que, pese a los siglos que nos separan, sigue vigente en nuestros días.

Personalmente, la he leído unas cuantas veces. Es un libro muy corto y muy fácil de leer, y en cuyas páginas vais a poder encontrar maneras fascinantes de ver el mundo y la vida. En los días en que vivimos, donde parece que la virtud, la rectitud y los valores parece que se han perdido, no está de más volvernos hacia los clásicos. Pese al tiempo que nos separa, hay enseñanzas que siguen más vigentes que nunca.

Nada más. Como siempre, espero que os haya resultado útil. En esta ocasión hemos mezclado tanto historia como filosofía y quien sabe si, en el futuro, aparece una madriguera propia.

Un abrazo a todos.

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