Historia de Japón: el periodo Edo

Hoy he aprendido un poco más sobre la historia de Japón, concretamente sobre el Periodo Edo, durante el gobierno de los Tokugawa.

Hoy os traigo un artículo sobre historia, concretamente sobre la historia de Japón: el conocido como periodo Edo, o periodo Tokugawa. La verdad, Japón siempre me ha parecido un país muy curioso, muy diferente al resto. En parte esto se debe, como ya veremos, al aislamiento que hubo en la isla durante unos cuantos siglos. Esto hizo que dentro de sus fronteras se fraguara una cultura única, muy peculiar, y cuya diferencia con el resto del mundo, pese a la occidentalización del planeta, siga hoy en día vigente. Como siempre, empecemos por el principio.

Periodo Edo, los Tokugawa y una isla en conflicto

Para entender los orígenes de este periodo nos hemos de remontar al siglo XVII. En aquella época, Edo era tan solo un pueblo pesquero. Esto es importante de enfatizar porque un siglo más tarde, Edo albergará a más de un millón de habitantes, seguramente la ciudad más poblada del mundo en el siglo XVIII. Por si os suena de algo, hoy en día Edo es conocida como Tokyo. De nada. Pero sigamos.

Los Tokugawa decidieron convertir a Edo en el centro de su poder, ya que esta disponía de una fortaleza. Tenemos que entender que en esta época Japón vivía una especie de feudalismo en el que había continuas guerras civiles entre los diferentes señores feudales, conocidos como daimyo. En una de estas guerras la victoria se decantó hacia el bando de los Tokugawa, y en el año 1600 el emperador de Japón nombró a Ieyasu Tokugawa como shogun de Japón.

Reunion de los jefazos del Periodo Edo

El shogun era el líder del shogunato. Podría dejar la explicación aquí y quedarme tan pancho, pero no. El shogunato es el gobierno militar (de ahí que estuviera controlado por uno de los jefes feudales del momento), que caracterizó Japón entre el siglo XII y el siglo XVIII.

Empezaría así la que se conocería como la dinastía Tokugawa (ya que era de carácter hereditario), que duraría más de 250 años y que modificaría Japón para siempre.

El arte de mantenerse en el poder

Un país y época en la que todo el mundo quiere tu cargo (y tu cabeza), las estrategias que desarrolles para mantener el poder son fundamentales para el éxito de cualquier dictador. En el caso de los Tokugawa no fue muy distinto. Una vez tuvieron en sus manos el poder del shogunato, seguía habiendo un montón de daimyo esperando su oportunidad y su turno. Por ello, el amigo Ieyasu empezó a aplicar medidas para, por un lado, controlar a sus señores feudales. Por otro, como veremos, también estableció un fuerte control social, otro de los pilares básicos para mantenerte en el poder. Veamos las más importantes:

Medidas de control político

Entre las medidas para controlar y vigilar el poder de los daimyo destacan:

  • Lo primero que hicieron fue quitarle todo el poder real al emperador. Le dejaron mantener su residencia en Kyoto y trasladaron la capital del país a Edo.
  • Limitaron por supuesto el poder de daimyo: les limitaron el número de castillos que podría haber en cada dominio. De igual manera que las alianzas entre ellos (las mismas tenían que tener la aprobación del shogun).
  • Por supuesto, los cargaron a impuestos. Pueden pasar los siglos, pero estas medidas están siempre de moda oiga. Necesitaban dinero para construir la nueva capital en Edo, y seguramente más de uno lo notó en su bolsillo.
  • En cuanto a los daimyo, se les impuso una medida más: tenían que vivir alternamente un año en Edo y otro en sus dominios, y sus familias (mujer e hijos) residirían siempre en Edo. Esto implicaba, por un lado, un gasto económico doble al mantener dos residencias. También que estuvieran lejos del centro de su poder. Por último, hemos de recordar que estas dinastías eran hereditarias, por lo que al estar los hijos viviendo permanentemente en Edo, los herederos se criaban lejos de su tierra natal.

Todo esto tuvo varias consecuencias. Por un lado, con todas estas medidas se buscaba (y se consiguió) reducir el poder de los daimyo y tenerlos más controlados. También se centralizó el poder en la nueva capital, el famoso centralismo que tantas veces se ha llevado a cabo en tantos lugares (holi Madrid). Además, el hecho de que las familias nobles residieran permanente en Edo generó economía del lujo en la capital, que modificaría no solo su aspecto, sino también a sus habitantes y mercaderes.

Pintura (¿antigua?) de Edo

En el post de hoy he intentado conocer un poco mejor, tanto la historia de Japón en general, como el periodo Edo en concreto. Tengo la sensación de que he hecho un pequeño manual para aspirantes a dictador sobre «cómo conservar el poder». Por ello, voy a dejar aquí un descargo de responsabilidad, no vaya a ser que en unos años alguien venga a pedirme explicaciones:

Descargo de responsabilidad: Toda la información de este artículo es meramente informativa y divulgativa. En ningún caso estoy fomentando gobiernos militares basados en la estructura político-militar japonesa del siglo XVII ni tampoco sentando las bases de la conservación de un poder dictatorial. Ah, y por si acaso también: No es consejo de inversión.

Como siempre espero que os haya gustado. Próximamente os desarrollaré también cómo quedó toda la parte de control social en esta época. Es también muy interesante si queréis controlar un territorio o un país.

Se os quiere.

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