Verónica Franco: la cortesana ilustrada.

Hoy vengo a hablaros de Verónica Franco, un personaje cuya historía me ha dejado fascinado por sus posibles implicaciones en el feminismo.

Hoy vengo a hablaros de Verónica Franco, un personaje que he conocido casi por casualidad y cuya historia me ha dejado fascinado, sobre todo por sus posibles implicaciones en el feminismo.

Por lo poco que sé de historia del feminismo, las primeras manifestaciones del mismo empezaron a finales del siglo XVI. La mayor de las personalidades es seguramente Mary Wellstonecraft, considerada como madre del feminismo y voz de las primeras reivindicaciones sobre de los derechos de las mujeres.

Pero como en todo, esta seguramente fue solo la culminación de un proceso que empezó mucho más atrás. Siempre he pensado que nuestras ideas, reflexiones, sean del ámbito que sean, realmente no nos pertenecen. Somos los que somos y pensamos lo que pensamos gracias a una cadena infinita de personas que nos preceden, y que han aportado su grano de arena en este gran puzle que es el mundo y la vida. Por ello, hoy quiero hablaros de un referente del feminismo, seguramente no tan conocido, pero cuyo ejemplo seguro inspiró a los acontecimientos que siglos más tarde llegarían. Hablemos de Verónica Franco.

Verónica Franco, la cortesana ilustrada

Veronica Franco nació en Venecia en 1546, hija de Francesco Maria Franco y Paola Fracassa, una famosa cortesana de la ciudad que abandonó el oficio al casarse. Sin embargo, la temprana muerte de su marido, la obligó a ejercer de nuevo para poder mantener a su familia y dar a su hija una vida honorable.

Cuando tenía 16 años, Verónica se casó con Paolo Panizza, un médico veneciano adicto a la bebida, el juego y también al maltrato físico. Cansada de los constantes abusos, finalmente acabó divorciándose y, para mantenerse, se juntó con su madre para aprender también el oficio de cortesana.

Existía un libro llamado Tariffa delle puttane donde aparecían los nombres de las 215 cortesanas más prestigiosas de Venecia, y los nombres de madre e hija aparecían en la versión de 1572.

Pese a todo, Verónica Franco no era una cortesana cualquiera. Pertenecía a lo que se conocía como cortigiane oneste (cortesanas honestas), un grupo de mujeres que, además de estar instruidas en el arte amatorio, poseían un gran nivel cultural y cuyos amantes decidían ellas mismas. Verónica se convirtió en la más famosa y prestigiosa de todas ellas.

En 1574, Enrique de Valois, el futuro Enrique III de Francia, visitó el Véneto. Los venecianos necesitaban una alianza con los franceses, por lo que para ganarse su favor, incluyeron en su visita una velada e compañía de Verónica Franco, la más bella, culta y refinada cortesana de Venecia. Se saben pocos detalles de su cita, pero lo cierto que es finalmente Venecia contó con la alianza francesa.

Su posición de influencia no se limitó a futuro rey de Francia, también hizo que se codeara con las altas esferas del poder del momento y también del mundo literario y cultural. A su casa acudían pintores, músicos y nobles, un lugar donde se organizaban debates, conciertos e incluso recitales de poesía.

El papel de la mujer en el siglo XVI: el ocaso de un referente.

Pese a su carácter ilustrado e independiente, posiblemente la sociedad del siglo XVI no estuviera preparada aún para una mujer como Verónica Franco. En 1581, uno de sus antiguos amantes (seguramente rechazado por ella), la denunció a la Santa Sede por «falta de celo religioso y brujería». Fue encarcelada por ello y, aunque su posición e amistades le permitieron salir libre, le fueron incautados la mayoría de sus bienes.

No se sabe mucho más de su vida después, tan solo que murió el 22 de junio de 1591 a causa de unas fiebres, a la edad de 45 años.

Las llamadas cortesanas honestas, con Verónica Franco como referente, sentaron un antecedente importante: mujeres libres, cultas e independientes. Quizá no es este uno de los máximos exponentes del feminismo, pero sí un antecedente que vale la pena conocer y recordar: una mujer que, lejos de conformarse con los estándares de su época, transgredió las normas en favor de su propia libertad.

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